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martes, 4 de diciembre de 2012

PEGASO


Pegaso (Πηγασος, "fuerte") es un caballo alado perteneciente a la mitología griega.
Nació de la sangre de la gorgona Medusa cuando ésta fue decapitada por Perseo, fruto de la relación de esta con Poseidón, el dios del mar, al igual que su hermano el gigante Criasor o, según otras versiones tanto él como su hermano nacieron de la mezcla de la sangre de Medusa con la Tierra.

En algunas versiones de la leyenda sobre el nacimiento de Pegaso, Perseo habría cabalgado sobre él de vuelta a su hogar, rescatando durante el camino a la princesa Andrómeda, mientras que según otras Perseo habría vuelto volando con sus sandalias aladas, regalo de Hermes o de las Ninfas mientras que Pegaso habría sido conducido por la diosa Atenea al Olimpo y se habría convertido durante un tiempo en el caballo de las Musas, en el monte Parnaso.

Las Piérides, hijas del rey del macedonia, eran nueve doncellas con gran talento para la música, el canto y la poesía, pero su soberbia en este sentido era tal que se atrevieron a retar a las Musas, para lo cual viajaron hasta el monte Helicón.

Una vez allí acordaron con las musas que si ganaban estas últimas ellas les entregarían los valles de Macedonia, mientras que si perdían deberían cederles su hogar en el monte Parnaso.

Las ninfas del Parnaso actuaron como jueces y, sin dudarlo otorgaron la victoria a las musas, cuyo canto enterneció de tal manera al propio monte Helicón que éste comenzó a crecer de manera desmesurada, amenazando con llegar al cielo. Así, Poseidón habría pedido a Pegaso que golpeara al monte con uno de sus cascos para que retornase a su tamaño normal, y del lugar donde Pegaso asestó tal coz habría brotado la fuente de Hipocrene.

Sin embargo las Piérides se mostraron descontentas con el veredicto de las ninfas y prorrumpieron en graves protestas, por lo cual fueron transformadas en urracas, forma bajo la cual conservaron su mismo temperamento charlatán e inoportuno.

Según el poeta Nicandro los nombres de estas doncellas habrían sido: Colímbade, Iinge, Céncride, Cisa, Claoris, Acalántide, Nesa, Pipo y Dracóntide, sin embargo según Pausanias las Piérides habrían tenido los mismos nombres de las Musas.
De esta forma el nombre de Piérides ha llegado a aplicarse a las propias Musas.

En algunos mitos no habría sido Atenea, sino el héroe Belerofonte, quien domó a Pegaso.
Belerofonte, hijo del rey Glauco de Corinto, se llamaba Iponoo en un principio, pero tras dar muerte accidentalmente a su hermano Belero durante una cacería habría adoptado el nombre de Belerofonte, que significa "asesino de Belero".

Atenea le habría enviado a Pegaso en una ocasión en que se quedó dormido en su templo, entregándole asimismo una brida para que lo domesticara.

Belerofonte fue acusado por Estenobea, la esposa del rey Preto de Corinto, a donde se había exiliado Belerofonte tras dar muerte a su hermano, de intentar violarla, aunque en realidad era esta una venganza por no haber atendido a sus insinuaciones.
Preto, creyendo la falsa historia de su esposa pero no queriendo infringir las leyes de la hospitalidad, habría enviado a Belerofonte a Licia, a la corte del rey Yobates, padre de Estenobea, con una carta sellada en la que ordenaba darle muerte.
Sin embargo, Yobates, no queriendo cometer un crimen de manera tan directa, ordenó a Belerofonte que diese muerte a la Quimera, empresa de la que estaba seguro que el joven no saldría vivo.

La Quimera era uno de los monstrousos hijos de Tifón y Equidna, tenía cuerpo de dragón y cabeza de león o, según otras versiones tres cabezas: una de león, una de dragón y otra de macho cabrío, y escupia fuego por ellas.

Fue entonces cuando el adivino Polieides aconsejó a Belerofonte dormir en el templo de Atenea para hacerse con Pegaso.
De esta forma, durante la noche Atenea se le apareció al héroe y le entregó una brida de oro con la que domar al caballo alado, al cual encontró en la fuente Pirene, en la acrópolis de Corinto, a la mañana siguiente.

Cabalgando sobre pegaso y protegido por la diosa Atenea, Belerofonte dio muerte a la Quimera, en cuya boca introdujo su lanza. La punta de la lanza se fundió y su plomo ardiente se deslizó por la garaganta del monstruo quemando todos sus órganos vitales.

Belerofonte también luchó contra el pueblo de las Amazonas, pero la soberbia debida a sus hazañas llegó a ser tal que pretendió llegar al Olimpo y ser uno más entre los dioses.
De este modo, montado sobre Pegaso se dirigió volando hacia los cielos, pero Zeus, enfadado por su arrogancia le envió un simple mosquito que picó a Pegaso, haciendo que éste se encabritara y dejara caer a su jinete.

Así Belerofonte, aunque logró sobrevivir a la caída vagó maltrecho el resto de su vida, añorando un pasado glorioso, mientras que Pegaso fue inmortalizado en el firmamento en forma de la constelación que lleva su nombre.

Según algunas leyendas tras la caida de Belerofonte Pegaso habría pasado a ser conducido por Eos, la diosa de la Aurora, y a transportar los mortíferos rayos de Zeus.

Algunas versiones hacen a Pegaso padre del caballo Celeris, el cual los latinos consideraban representado en la constelación de Equuleus, "el caballo menor", y otras lo hacen su hermano.

lunes, 5 de noviembre de 2012

LAS AMAZONAS I



Las amazonas ( del griego Ἀμαζόνες) eran un pueblo de mujeres guerreras pertenecientes a la mitología griega y romana.
Se decía que vivían en algún lugar de Asia Menor, y parece que las inspiradoras de este pueblo legendario fueron las mujeres escitas (hipótesis apoyada por el hallazgo de enterramientos de mujeres guerreras en la región Altai, de Siberia).

Según las leyendas las amazonas fundaron numerosos asentamientos, entre los cuales se contaban Esmirna y Éfeso, en la costa del Egeo; aunque su reino solía ubicarse a orillas del mar Negro, cerca de la actual Trapizonda.
Se creía que en la frontera oeste con Egipto vivía otro pueblo de amazonas libias.

La nación de las amazonas era una sociedad estrictamente femenina, gobernada por una reina (la más famosa de las cuales es Hipólita, "la que deja sueltos sus caballos"). Se decía que ningún varón podía vivir con las amazonas, pero que una vez al año copulaban con los gargarios, una tribu vecina.

Los niños nacidos de esta unión eran devueltos a sus padres, o según otras versiones, sacrificados. Mientras que las niñas eran entrenadas para la guerra.

En la Ilíada se las llama "Antianiras" ("las que luchan como varones"), mientras que Herrédoto las llama "Andróctonas" ("asesinas de varones").

Cabalgaban y manejaban el arco de forma portentosa; de hecho, se decía que llegaban a cortarse el pecho derecho para manejar mejor el arco ( de ahí su nombre, que significa "sin pecho").

Las amazonas veneraban al dios de la guerra, Ares (el Marte romano) y a la diosa virgen cazadora Artemisa (Diana).

Algunas amazonas célebres fueron: Ainia, Antianira, Antibrote, Cleta, Melanipa, Mirina, Otrera, Helena, Tebe, Talestris....

Antíope (hija de Ares, hermana de Hipólita y Melanipa, raptada por Teseo en el episodio en que éste acompaña a Heracles en busca del conturón de hipólita).
Se dice que Antíope murió durante el asedio a Atenas, en el que su compañera Molpadia la mató de un flechazo cuando iban a ser derrotadas para evitar que violasen o ultrajasen a su reina, Antíope.

Otra amazona conocida es Asteria, la sexta amazona a la que mató Heracles en su lucha contra ellas.

Hipólita, la legendaria reina de las amazonas que según algunas versiones se casó con Teseo (según otras es Antíope).
Fue abandonada por éste para casarse con Fedra, e Hipólita decidió vengarse, pero no tuvo éxito y fue asesinada según algunos por los hombres de Teseo, al irrumpir en la boda de éste y Fedra, o según otras versiones por Pentesilea, otra amazona.

Pentesilea, reina amazona que acudió a la guerra de Troya en ayuda de los troyanos, llevó consigo a otras doce amazonas: Clonia, Polemusa, Derinoe, Evandra, Antandra, Bremusa, Hipótoa, Harmótoa, Alcibia, Derimaquea, Antíbrota y Termodosa.
Fue vencida en la batalla por Aquiles, quien se enamoró de ella tras darle muerte y sucedida por Antianira.

Algunos han conjeturado que las Amazonas eran originalmente sacerdotisas y sirvientes del templo (hierodulae) de la equivalente asiática de Artemisa, y que la amputación del pecho correspondía con la automutilación del dios Atis y los galos, los sacerdotes romanos de Cibeles.

Pero las amazonas no son patrimonio exclusivo de la mitología griega. En muchas culturas y tradiciones encontramos pueblos de mejeres guerreras similares.

Se dice que Chandragrupta Maurya, emperador de la India, poseía una guardia personal formada por mujeres griegas gigantes.
Dos mil años más tarde encontramos en la historia India, la figura de las guardias reales de Nizams, Deccan e Hyderabad.
A la familia real de Kandy (Sri Lanka) también se le atribuía una guardia de mujeres arqueras.

Germánicas y Celtas son a menudo descritas luchando junto a sus maridos, y según Tácito, la reina guerrera Boudicca, tenía más mujeres que hombres en su ejército.

En la Península Ibérica se habla de un matriarcadio extremo (poliandria) en pueblos de Gallaecia (Galicia) y entre los vacceos.

En la mitología nórdica tenemos a las walkyrias , que llevaban a los guerreros muertos en batalla al Walhalla, y a las que se representaba vestidas con atuendo guerrero.
En Escandinavia, de hecho, las mujeres sin responsabilidades familiares podían tomar las armas y hacerse guerreras; eran las llamadas "doncellas escudadas" ("Skjaldmö"), de las cuales una de las más famosaas fue Hervor, quien toma parte en el ciclo de la espada mágica Tyrfing.


También en la historia de Bohemia se menciona a un grupo de mujeres guerreras despìadadas lideradas por Vlasta, quienes lucharon contra el duque de Bohemia (aunque fueron derrotadas).
El explorador español, Francisco de Orellana, en el S.XVI, afirmó haber luchado contra un pueblo de mujeres guerreras a orillas del río Marañón, el cual desde entonces fue llamado "Amazonas" (aunque también hay quien afirma que el nombre del río proviene del término indio "amassona" ("destructor de barcos"), nombre que se daba al gigante que recorría el rio (Pororoca para los indios).
Las amazonas de Dahomey eran una fuerza militar de 6000 mujeres de Dahomey (Benin), en África Occidental, las cuales estuvieron activas desde el S.XVI hasta finales del XIX, cuando fueron finalmente derrotadas por Francia.
En Libia hay también una importante tradición de mujeres guerreras (ya hemos mencionado al principio del artículo a las amzonas de la fontera oeste de Egipto), y hasta hace poco Gadafi era protegido por mujeres soldado. Los igbo y los fulani (tribus africanas) también integraron tradicionalmente a mujeres en sus ejércitos. En el reino de Siam, en el S.XIX, el rey poseía un batallón personal de cuatrocientas mujeres lanceras, quienes eran escogidas entre las más hermosas del país (aunque en este caso se las consideraba demasiado valiosas como para enviarlas a la guerra).

Otros pueblos con tradiciones de mujeres guerreras fueron los árabes, los aborígenes australianos, los bereberes, los chinos, los kurdos, los filipinos, los maoríes, los micronesios, los papuanos, los rajput, los soviéticos, israelíes y vietcongs.

viernes, 3 de agosto de 2012

MEDUSA, LA GORGONA


En la mitología griega clásica las gorgonas (Γοργόνες) eran tres hermanas llamadas Esteno, Euríale y Medusa, hijas de las divinidades marinas Forcis y Ceto, o según otras fuentes de Tifón y Equidna, cuya progenie estuvo constituída por monstruos.
De ellas la más conocida es Medusa, siendo la única mortal de las tres.
Según Hesíodo habitaban en el lejano occidente (que algunos autores antiguos situaban en la Península Ibérica, en Tartessos, la actual Andalucía), al otro lado del Océano, donde se encontraban los límites de la Noche.

Las gorgonas eran descritas como seres monstruosos de naturaleza ctónica, a veces alados, con serpientes en lugar de cabellos, garras de bronce, afilados colmillos, lengua colgante y mirada aterradora.

Las gorgonas sin embargo, son otra de las representaciones de la triple diosa, como las Hespérides, las Grayas o las Moiras.
De hecho las máscaras rituales de Gorgona se utilizaban en ciertos ritos y para alejar a los profanos de los misterios religiosos, de ahí su "expresión monstruosa", que por un lado tiene una finalidad disuasoria y por otro es una representación de un estado religioso orgiástico.

De hecho para Homero la Gorgona es desconocida como figura mitológica y la menciona solamente como a una cabeza fantasmal que habita en el Hades o como la imagen que aparece en el centro de los escudos.

Posteriormente, a medida que la sociedad se fue transformando en patriarcal, la figura de la Gorgona fue convertida en un monstruo, al cual simbólicamente Perseo, máximo exponente de la cultura patriarcal, da muerte, cortándole la cabeza y utilizándo esta para petrificar a sus enemigos.

Esteno, cuyo nombre viene a significar "la de gran fuerza", era para la mitología clásica, la más mortífera y salvaje de las gorgonas, superando incluso a su hermana Medusa, a quienes los dioses habían dotado de ojos que convertían en piedra a todo aquel que la miraba como protección adicional al ser la única mortal de las tres.
Originalmente Esteno era considerada protectora de los oráculos y se creía que su sangre daba tanto la vida como la muerte, dependiendo de si procedía de su costado derecho o izquierdo, respectivamente.
Euríale, "la caracterizada por sus buenas acciones" , también poseía sangre con virtudes curativas en su costado derecho, mientras que la sangre de su costado izquierdo era un veneno letal y se la consideraba protectora de los oráculos e inspiradora de las pitias o pitonisas.

La relación entre las Gorgonas y los oráculos, como el de Delfos, es una muestra más del carácter preolímpico de estas. En un principio el oráculo de Delfos estaba consagrado a Gea, la "Tierra", hasta que le fue arrebatado por Apolo,mito que simboliza la toma del control sobre los misterios religiosos, hasta entonces reservados a las mujeres, por parte de los hombres. De este modo el oráculo pasó a estar controlado por un dios masculino, y sin embargo la pitia o pitonisa era siempre una mujer, cuyo papel quedó relegado al de "transmisora" de los mensajes del dios Apolo, que hablaba por su boca, y cuyas palabras interpretaban un grupo de sacerdotes.

En la mitología clásica Medusa (Μέδουσα , Médousa, de μέδω medō, "mandar", "reinar") habría sido en un principio una ninfa de gran belleza, quien, castigada por unirse a Poseidón, dios del mar, en uno de los templos de la diosa Atenea (en otras versiones es violada por él) , fue convertida en monstruo por la diosa.
Según otras versiones Atenea la convirtió en monstruo por atreverse a rivalizar con ella en belleza.

Medusa fue madre de Pegaso, el caballo alado, y de el gigante Crisaor (antecesor de Gerión); frutos de su relación con Poseidón, nacieron de la sangre de su cabeza cortada
Medusa fue asesinada por Perseo, hijo de Zeus y Dánae.
Dánae, por su parte era hija de Acrisio, rey de Argos, al cual un oráculo había vaticinado que la muerte le llegaría a manos de su nieto, quien aún no había nacido.
Por esta razón, Acrisio encerró a su hija Dánae en una torre de bronce, lo cual no fue impedimento para Zeus, quien la sedujo en forma de lluvia de oro.
Así, cuando nació Perseo, Acrisio decidió arrojar al mar al recién nacido, junto con su propia hija, para o cual los encerró en un cofre, que navegó a la deriva hasta que Poseidón calmó las aguas y lo guió a la isla de Sérifos, donde madre e hijo fueron rescatados por el pescador Dictis.
Allí se crió Perseo, quien al llegar a la juventud, con motivo de la petición de Polidectes, el rey de la isla, de que sus súbditos aportasen regalos para su futura boda, Perseo prometió traer como regalo la cabeza de la Gorgona Medusa. El rey accedió encantado pues ,por su parte, se había enamorado de Dánae y veía en ello la posibilidad de deshacerse del joven. En otras versiones es el propio rey quien pide a Perseo la cabeza de la Gorgona, prometiendo que si logra tal hazaña dejará de acosar a su madre, Dánae.

Perseo sin embargo, sería protegido y guiado en su aventura por Hermes, el mensajero de los dioses y Atenea, la diosa de la razón.
Antes de nada, para saber dónde podía encontrar a la Gorgona, Perseo visitó a las tres Grayas. Éstas eran tres ancianas, hijas, como las gorgonas, de Forcis y Ceto, las cuales tenían un solo diente y un solo ojo para las tres, que iban usando por turnos.
Sus nombres eran Dino, Enio y Penfredo ("terror", "horror" y "alarma").
Para conseguir que le revelaran el paradero de la Gorgona, Perseo les robó el ojo y el diente, negándose a devolverlo hasta que las ancianas le revelasen aquello que deseaba saber.
También visitó Perseo a las Ninfas de quienes recibió tres regalos: unas sandalias aladas, un casco que le haría invisible cuando lo llevase puesto y un zurrón.
Así, Perseo partió volando hasta los confines del mundo. Una vez allí, encontró a las tres Gorgonas durmiendo, y ayudado por su escudo, utilizándolo como espejo para no tener que mirar a los ojos a la gorgona, por consejo de Atenea, cortó la cabeza a Medusa.
De su sangre nacieron Pegaso, el caballo alado, en quien Perseo se montó inmediatamente para huir de allí, no sin antes guardar en su zurrón la cabeza cortada de la Medusa, y el gigante Criasor.

Cuando sobrevolaba las costas de Etiopía Perseo divisó a la princesa Andrómeda, hija de Cefeo y Casiopea, encadenada a una roca, donde esperaba a ser devorada - o según otras versiones, desposada- por el terrible monstruo marino Ceto.
Casiopea, la madre de Andrémeda, se había atrevido a proclamar que su hija - o ella misma- era más hermosa que las Nereidas, las ninfas marinas hijas de Nereo y Doris, las cuales, ofendidas, pidieron a Poseidón, el dios del mar, que castigara a los reyes de Etiopía.

De este modo, Poseidón envió a Ceto, el cual se dedicó a matar hombres y ganado hasta que el oráculo de Amón reveló que solo ofreciéndole a Andrómeda en matrimonio el monstruo dejaría de asolar las costas etíopes.

Perseo petrificó a Ceto con la cabeza de Medusa, convirtiendo al monstruo en coral y reclamó a Andrómeda como su esposa. Ésto hizo que Agenor, el anterior prometido de la princesa, se enfrentara a Perseo, enfrentamiento durante el cual Perseo de nuevo recurrió a la cabeza de la gorgona.

De vuelta a Sérifos Perseo utilizó la cabeza de Medusa para petrificar al propio Polidectes, quien durante su ausencia había acosado a Dánae y a Dictis de tal modo que estos se habían visto obligados a huír.
Finalmente Perseo entregó la cabeza de Medusa a Atenea, quien la fijó para siempre en su égida (coraza de piel de cabra) o en su escudo.

La leyenda de Perseo no deja de ser una representación de la sustitución de la sociedad matriarcal por el nuevo orden patriarcal.




Como ya hemos dicho las Gorgonas eran una representación más de la triple diosa y al mismo tiempo las máscaras gorgóneas, al igual que las llamadas muecas gorgóneas (sonrisa sacando la lengua) fueron elementos de rituales religiosos y símbolos de la exclusividad femenina de los misterios religiosos.

La decapitación de Medusa por parte de Perseo es una clara metáfora de la usurpación del poder femenino por parte del patriarcado. Al igual que en el mito en el que Zeus engulle a Metis y adquiere su sabiduría, Perseo decapita a Medusa y adquiere así su poder.

Algunas teorías sostienen incluso que el hecho de enfrentarse a la gorgona mirándola a través de un espejo supone el reflejo de alguna estrategia indirect a para usurpar el poder matriarcal, del cual, por otro lado, habían aprendido la metalurgia u otras artes como la agricultura.

Medusa es así transformada en un ser monstruoso y Perseo en un héroe por los posteriores mitólogos adheridos al nuevo orden patriarcal.

De hecho, el añadido de Ovidio según el cual Medusa habría sido una hermosa mujer seducida o violada por Apolo, por lo cual es castigada por Atenea, mustra claramente un castigo solamente dirigido a la mujer, de este modo "castiga" la sexualidad femenina (por otro lado muy relacionada con los ritos orgiásticos, en los cuales se utilizaban las máscaras de gorgona) y ennoblece la masculina, cuya "violación" queda sin castigo.

Por su parte, Diodoro de Sicilia presentaba a las gorgonas como a un pueblo belicoso, el cual luchó contra el de las Amazonas, otro pueblo de mujeres guerreras. Según nos cuenta Diodoro de Sicilia las gorgonas habrían sido atacadas por Perseo y perecido definitivamente a manos del otro héroe clásico, Hércules

Según algunos investigadores la figura de Medusa estaría incluso basada en un personaje real, una mítica reina de Tartessos, ya que está documentada la existencia de un personaje histórico llamado Gerión, quien habría sido descendiente de Criasor, el "gigante" nacido junto con Pegaso de la sangre de Medusa.

martes, 17 de enero de 2012

SELENE (LUNA)


Selene (Σελήνη, "luna") era en la mitología griega una diosa lunar arcaica (pre-helénica) , hija de los titanes Hiperión y Tía; aunque con el tiempo fue suplantada en gran medida por Ártemis o Artemisa como diosa de la Luna. Selene pasó a ser una personificación del propio satélite lunar. En la medida en que era suplantada por Ártemis, Zeus o el titán Pallas eran considerados sus padres.
Selene pasó a formar parte de una tríada compuesta por Ártemis, Selene y Hécate en la cual representaban la Luna Creciente, La Luna Llena y la Luna Decreciente/Nueva respectivamente, simbolizando así los tres aspectos de la diosa: Doncella, Madre y Vieja/Hechicera.
En la mitología griega pre-olímpica Selene era hermana de Helios, el Sol, y una vez que éste abandonaba el firmamento ella, recién bañada en las aguas del Océano que circundaba la Tierra comenzaba a recorrer el firmamento montada en su carro de plata.
También se la consideraba hermana de Eos, diosa de la aurora, a la cual, como en el caso de la propia Selene, se le atribuían amores con un mortal: Cefeo o Titón en el caso de Eos y Endimión en el de Selene.
La leyenda cuenta que Selene se enamoró del hermoso Endimión, un pastor o cazador (o un rey de Elis en la versión de Pausanias) de la región de Caria, al que una noche divisó durmiendo en la cima del monte Latmo.
Selene habría pedido a Zeus que sumiese a Endimión en un sueño erterno, para que nunca pudiese alcanzarlo la vejez y la muerte, en versiones anteriores habría sido ella misma la responsable de tal encantamiento y alternativamente el propio Endimión el que habría decidido sumirse en este sueño perpetuo, despertando solamente para recibir a si amada.
Otras versiones nos cuentan que Selene, enamorada de Endimión, bajó a la Tierra y se negó a volver a ocupar su lugar en los cielos, lejos de su amante, razón por la cual Zeus, enfadado, lo habría sumido en un sueño eterno.
Por una u otra razón la Luna se ausenta cada mes unos días del firmamento, en los que baja a la Tierra para disfrutar de la compañía de su amado, mientras que el resto del tiempo tiene que conformarse acariciando su cuerpo dormido, con sus rayos, desde el cielo.
De la unión entre Selene y Endimión nacieron cincuenta hijas, las "Menae" o "Menai", que personificaban las fases de la Luna y presidían los cincuenta meses lunares.
Entre estas se cree que estarían Menea (la Luna Nueva), Mesomene (la Luna Creciente), Pandeia, (la Luna Llena), Meniskos (la Luna Menguante) y Mene (?).
Algunas versiones también hacen a Endimión y Selene padres del héroe Naxos, de la isla del mismo nombre. En otras versiones es Zeus, junto con Selene, el padre de Pandia, la Luna Llena y del León de Nemea, del que algunos también la consideraban madre.

Selene también habría sido seducida por Pan, el dios pastoral de la fertilidad, quien envuelto en una piel de oveja le habría regalado los yugos de los bueyes que tiraban de su plateado carro.

A Selene se la representa como a una mujer de rostro pálido y vaporosas túnicos o velos, con una media luna sobre la cabeza, conduciendo un carro de plata tirado por bueyes blancos (o según Homero, por caballos) o montada sobre éstos y a veces portando una antorcha.

En la mitología romana Selene era la diosa Luna, que al igual que Selene lo fue por Ártemis, se la suplantó en gran medida por la diosa Diana. En el Monte Palatino había un templo dedicado a "Luna Noctulica", ("Luna que brilla en la Noche") y se celebraban festivales en su honor el 31 de Marzo, el 24 y el 29 de Agosto.


lunes, 21 de noviembre de 2011

HÉCATE

Art by Thalia Took



Hécate era en la mitología griega una diosa de la Luna asociada al inframundo, la brujería y la oscuridad.

Originalmente habría sido una diosa de los partos adoptada en época temprana en la región de Tracia pero originaria entre los carios de Asia Menor y no fue hasta la época de la Grecia helenística que adquiere su relación con la hechicería y su consideración como "Reina de la Noche".

Hesíodo la considera hija de los titanes Perses y Asteria, aunque otras versiones anteriores la hacen hija del Tártaro (personificación del inframundo) pues era una deidad (¿titánide?) pre-olímpica.

Asteria (del griego αστερια, "estrella") era hija de Ceo y Febe, y hermana de Leto, la madre de Apolo y Ártemis.
Asteria habría se habría transformado en la isla del mismo nombre huyendo del acoso de Zeus, y posteriormente habría sido identificada con Delos, la isla en la cual dio a luz su hermana Leto.

De este modo Ártemis y Hécate, ambas diosas lunares, serían primas entre ellas y nietas de Febe, titánide personificación de la Luna (su nombre es el femenino de Febo, el Sol), igual que Selene. Tanto Ártemis como Hécate serían distintos aspectos de Febe, representando Hécate la Luna Nueva (la diosa en su aspecto de Anciana o Hechicera) o, según algunos, el punto astrológico llamado Luna Negra o Luna Oscura (el punto más alejado de la órbita lunar, su apogeo)... la cara oculta de la Luna, la cual dentro de la astrología representa el inconsciente, los deseos ocultos, lo "oscuro" y lo sobrenatural.
Hécate habría sido asociada a Némesis la titánide de la justicia, que posteriormente pasó a ser más conocida como diosa de la venganza, a Hera, como diosa de los partos y a Ártemis.

Hécate estaría también asociada a Core/Perséfone como reina del inframundo, esposa de Hades, a la cual la propia Hécate ayudó a rescatar cuando fue raptada por Hades.
A la propia Hécate se la consideraba señora del inframundo, donde gozaba de ilimitados poderes. Se dice que Perséfone prefería su compañía a la de su propio esposo.

Es curioso el hecho de que, aunque como buen olímpico Hesíodo convierta los poderes de Hécate en un regalo o don de Zeus, al contrario que la mayoría de dioses pre-olímpicos, ésta conserva, aún sin ser considerada una diosa olímpica, la mayor parte de ellos, los cuales Hesíodo menciona como casi ilimitados.
En este sentido existen dos teorías, según una de ellas Hécate habría sido una diosa tan popular en sus orígenes que no se habría podido introducir el nuevo culto a Zeus y los olímpicos suprimiendo sus prerrogativas, de ese modo se la hizo poseedora de un especial favor por parte de Zeus.
Una segunda teoría propone que en la población de origen de Hesíodo habría existido una especial devoción hacia Hécate y que los elogios y alabanzas y la especial consideración que le dedica en la "Teogonía" fueron una forma de promover a su diosa local.

Según la "Teogonía" Hécate habría conservado sus poderes tras la Titanomaquia por luchar en el bando de Zeus durante esta guerra entre titanes y olímpicos.

Hécate era considerada diosa de la magia y la hechicería, y de modo parecido a Hermes, también se la consideraba la diosa suprema de los puntos liminares, es decir, de las fronteras entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, de ahí su título de "Reina de los Fantasmas".
Como "Reina de los Fantasmas" se consideraba a Hécate protectora contra los malos espíritus y de hecho su imagen se colocaba, como protección en las fronteras, en las puertas de las ciudades y en las de las casas. Al mismo tiempo, como señora de las fronteras entre nuestro mundo y el Mas Allá, ofenderla podía tener consecuencias terribles, pues podía enviar a los mismos malos espíritus de los que protegía.

Hécate, como la romana Trivia, era también la diosa de las encrucijadas o cruces de caminos, papel que proviene de sus orígenes como diosa de las tierras salvajes e inexploradas.
Este papel como diosa tanto de las fronteras físicas como sobrenaturales lo compartía con Hermes.
En los cruces de caminos solían colocarse hermas (bloques de piedra con el busto del dios Hermes y simbología fálica) o estatuas o máscaras de Hécate en su forma triple.
Al igual que con Artemis, como diosa de la Luna, Hécate era asociada en muchos sentidos con Hermes, de hecho Hécate y Hermes eran los dioses que con más frecuencia aparecían en textos mágicos como los papiros griegos y las defixios romanas.

La representación de Hécate como diosa triple estaba relacionada con su papel de diosa protectora de las fronteras y las encrucijadas, mirando cada uno de sus rostros en diferentes direcciones. Sin embargo también se asocian estas representaciones triples con sus tres aspectos como diosa lunar.
Según Pausanias Hécate no fue representada de forma triple hasta finales del siglo V a.C. Algunos retratos clásicos la muestran como una diosa triple sosteniendo una antorcha, una llave y una serpiente. Otros continuaron mostrándola en su forma simple. En algunos escritos de magia griegos de inspiración egipcia y en los papiros de la Antigüedad tardía era descrita con tres cabezas: una de perro, otra de serpiente y otra de caballo, aunque en general en la Grecia clásica la triplicidad de Hécate se expresaba de una forma más helénica, con tres cuerpos en lugar de cabezas.
Art by Joanna Barnum


Solía representarse a Hécate portando antorchas, las cuales utilizaba como arma, un cuchillo, una llave, flores o una granada.
La antorcha es presumiblemente un símbolo de la luz que ilumina la oscuridad, pues los griegos aseguraron a Hécate en su papel de traedora de la sabiduría. Su cuchillo es una reminiscencia de su origen como diosa de los partos, utilizándolo para cortar el cordón umbilical, así como para romper el vínculo entre el cuerpo y el espíritu al morir. La llave haría referencia al papel de Hécate como guardiana de puertas y del conocimiento sagrado (los himnos órficos la mencionan como «reina de las llaves de todo el Cosmos»). La granada era vista por los antiguos griegos como la fruta del inframundo y símbolo femenino, siendo este un atributo de otras diosas como Hera o Perséfone.
En los llamados Oráculos caldeos Hécate fue también asociada a un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como "rueda de Hécate" (el «Strophalos de Hécate»). El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guíaría a la humanidad y a la llama de la propia vida.
Quizá haya también alguna relación entre este laberinto o rueda de Hécate y Ariadna, a la que se consideraba "Señora del Laberinto".
La perra era el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces era llamada la «perra negra» y de hecho se creía que podía manifestarse en esta forma y los ladridos de los perros se consideraban una señal de su cercanía. Posteriormente pasó al imaginario popular acompañada de una jauría de perros fantasmales.

Art by Hrana Janto

La rana, criatura anfibia que vive en dos elementos (tierra y agua) , está también consagrada a Hécate y a la diosa rana egipcia Heqet, con la que a menudo se la asocia.
Como diosa triple, a veces aparecía representada con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león.

El tejo, el ciprés, el álamo negro y el sauce estaban consagrados a Hécate.
Las hojas del álamo negro, oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizarían la frontera entre los mundos mientras que el Tejo, quizá por sus hojas y semillas venenosas, estaba fuertemente asociado al inframundo, a la muerte y el renacimiento: La poción del caldero de Hécate contenía «esquejes de tejo» y las bayas de este árbol se creía que, por el poder de Hécate, podían dar sabiduría o la muerte (esto estaba relacionado con la preparación de sustancias alucinógenas a partir de la cantidad correcta de bayas de tejo, que en caso de ser demasiada provocaría la muerte).
Muchas otras hierba y plantas estaban asociadas a Hécate, probablemente debido a su papel como reina de las brujas y diosa de la hechicería, pues las "brujas" o curanderas de la antigüedad eran mujeres que poseían un extenso conocimiento de las hierbas y sus propiedades: el ajo, las almendras, la lavanda, el tomillo, la mirra, la artemisia, la menta, el diente de león...entre otras, habrían estado consagradas a Hécate, además de varios venenos y alucinógenos como la belladona, la cicuta, la mandrágora, el acónito (conocido como "hecateis") o el opio.
El principal templo de Hécate se encontraba en Lagina, donde la diosa era servida por eunucos, y en Grecia se celebraban festivales en su honor el 13 de Agosto y el 30 de Noviembre, mientras que los romanos le consagraron el 29 de cada mes.

Algunos de los epítetos por los que se conocía a Hécate eran: Cthonia (Χθονια, ‘de la tierra’), Krataeis ("poderosa"), Enodia (Ενοδια, "de los caminos"), Propylaia ("delante de la puerta"), Propolos ("la que dirige"), Phosphoros ("portadora de la luz"), Prytania ("reina de los muertos"), Klêidouchos ("guardiana de las llaves"), Tricéfala ("de tres cabezas") y Trioditis ("tres caminos", Trivia en latín, epíteto con el que los romanos también designaban a Diana Trivia como diosa de los cruces de caminos, consideración que recibió Diana al ser el equivalente romano de Ártemis, asociada a su vez con Hécate).

El papel de Hécate en los mitos y leyendas es casi inexistente, y cuando aparece es un personaje secundario. No tenía ningún consorte habitual y permaneció soltera, lo cual de nuevo parece demostrar la gran influencia y poder de esta deidad en sus orígenes, pues recordemos que los matrimonios y uniones entre las diosas y ninfas locales preexistentes con los olímpicos fueron una forma de introducción del orden patriarcal.
Pese a no conocerse ninguna aventura amorosa de Hécate se la considera madre de Escila, la doncella que fue transformada en un monstruo marino y que, junto a la también monstruosa Caribdis, guardaba el estrecho de Messina.
Algunas versiones también consideran a Hécate madre de las hechiceras Circe y Medea, aunque en la mayoría de las versiones eran simples sacerdotisas de la diosa.

La figura de Hécate siguió estando asociada a la brujería mucho después de la desaparición de la Grecia Clásica y el Imperio Romano. El cristianismo rodeó la figura de Hécate de un aura maléfica y connotaciones negativas, a menudo asociándola a Lilith y al diablo.
En este sentido debemos aclarar que si bien desde la Grecia helenística Hécate estaba asociada a la oscuridad, la hechicería y la muerte, no podemos ver estos atributos desde un punto de vista cristiano, pues entre las culturas paganas tanto el inframundo como la muerte, o la brujería, estaban exentos de las connotaciones maléficas que recibieron posteriormente, poseyendo un carácter, aunque sobrenatural, mucho más neutral, lejano a la concepción del bien y el mal cristiana.


Art by Jessica Galbreth

lunes, 14 de noviembre de 2011

PERSEO Y ANDRÓMEDA


Perseo era hijo de Dánae y Zeus; ésta había sido encerrada en una torre por su padre Acrisio, rey de Argos, para que jamás tuviera descendencia, pues según una profecía el hijo que de ella naciese daría muerte a Acrisio.
Sin embargo Zeus llegó hasta ella convertido en lluvia dorada y la dejó encinta.

Cuando Perseo nació Acrisio los arrojó a él y a su hija Dánae al mar, encerrados en un cofre, pero protegidos por los dioses consiguieron llegar a Sérifo, donde ueron recogidos por Dictis, hermano del tirano Polidectes.

Dictis crió a Perseo como si fuera su propio hijo, pues estaba enamorado de su madre, Dánae.
Sin emabargo Polidectes también se enamoró de la hermosa Dánae y viendo en Perseo un estorbo para casarse con ella decidió deshacerse de él.
Pidió a todos los habitantes de la isla que le entregasen un caballo como regalo de su supuesta boda con la princesa Hipodamía, o según otras versiones para entregar como regalo a la propia princesa para conquistarla.
Como Perseo no poseía ningún caballo que entregar a Polidectes le prometió que le traería la cabeza de Medusa, la única mortal de entre las gorgonas.
En otras versiones Perseo emprende su aventura tras la insinuaciones de Polidectes a su madre,que termina haiéndola su esclava y promete liberarla si Perseo es capaz de traerle la cabeza de la Gorgona, hazaña que evidentemente Polidectes cree imposible y con la que pretende deshacerse del muchacho.

Zeus no abandonó a su hijo durante semejante empresa y ordenó a los dioses Hades, Atenea y Hermes que le prestasen su ayuda. Atenea le entregó un escudo y Hermes un machete o una espada con la que dar muerte a la Gorgona, unas sandalias aladas y un zurrón mágico, mientras que Hades le prestó su yelmo, el cual le hacía invisible o invulnerable.
En otras versiones son las Náyades, ninfas de los ríos, a quienes Perseo encuentra durante su viaje, las que le entregan el yelmo y el zurrón.

Así equipado, volando con sus sandalias, llegó Perseo el lejano occidente, al otro lado del Océano,allende las tierras hiperbóreas, donde habitaban las Gorgonas.


Las Gorgonas eran en la mitología griega clásica tres hermanas llamada Esteno, Euríale y Medusa. De ellas, solo Medusa era mortal, pero las tres poseían el mismo terrible aspecto: sepientes venenosas en lugar de cabellos, garras y afilados colmillos, e incluso alas en algunas versiones.

Realmente las Gorgonas en su origen eran un aspecto de la Triple Diosa, en su forma más terrible. De hecho las máscaras de gorgona eran utilizadas ritualmente para avisar de los peligros que conllevaba violar los misterios religiosos.

Mientras que Esteno y Euríale habrían nacido con su monstruosa forma de Forcis y Ceto (al igual que las Hespérides, otra representación de la triple diosa en su aspecto de Doncella), según la mayoría de las versiones Medusa había nacido humana y hermosa; sin embargo la diosa Atenea la habría transformado en mostruo como castigo a su sacrilegio tras descubrirla en uno de sus templos copulando con el dios Poseidón.
Medusa poseía también el poder de convertir en piedra a todo aquel que la mirase.

Por este motivo Perseo se enfrentó a ella sin mirarla directamente, haciéndolo a través del bruñido escudo que le había entregado a Atenea, y la decapitó.
De la sangre vertida de Medusa nacieron el gigante Criasor y el caballo alado Pegaso, engendrados en medusa por poseidón, y sobre este último huyó Perseo tras hacerse con la cabeza de Medusa y guardarla en su zurrón mágico.

De vuelta a casa, sobrevolando Etiopía, Perseo vio a una hermosa muchacha encadenada a una roca.
Se trataba de Andrómeda (Ἀνδρομέδα, ‘gobernante de los hombres’) , hija de Cefeo y Casiopea, reyes de Etiopía, aunque en su origen Andrómeda, como su nombre indica se trataba de una diosa (a la cual, tal y como hace con Medusa, Perseo "derrota", lo cual está simbolizado en este caso por su "rescate" o "conquista", como también podemos ver en las múltiples "conquistas" de Zeus que en realidad son usurpaciones de los poderes de ninfas o diosas locales, instaurando así el nuevo orden patriarcal).

Casiopea, madre de Andrómeda, se había jactado de que ella, o en otras versiones su hija, era más hermosa que las propias Nereidas, hijas de Poseidón, que ofendidas pidieron a su padre que castigara la soberbia de la reina. Éste envió una terrible inundación y a la monstruosa serpiente marina Ceto , hija de Gea y Ponto, que devoraba a hombres y ganado, en su origen personificación de los peligros del mar, los terrores desconocidos y las criaturas extrañas.
Los reyes consultaron al oráculo de Amón para saber cómo librarse del castigo divinoy éste les respondio que debían casarla, o en otras versiones sacrificarla, con el terrible monstruo.

Así que sus padres encadenaron a Andrómeda a una roca, desnuda y cargada de joyas, en espera de que viniese a por ella Ceto. Así la vio Perseo y, fascinado por la belleza de la joven bajó a la playa, donde se enteró de la triste historia y solicitó a Cefeo y Casiopea la mano de su hija a cambio de librarlos del monstruo marino.
De mala gana los padres de la joven aceptaron, pues antes de haber sido condenada a este terrible destino Andrómeda ya había sido prometida a Fineo.
Cumpliendo su promesa Perseo convirtió a Ceto en piedra, utilizando para ello la cabeza de la gorgona Medusa, que aún muerta seguía conservando su mirada petrificante.
También se vio obligado a convertir en piedra a Fineo, ya que este reclamó su derecho como prometido de la joven.
Perseo y Andrómeda partieron hacia Sérifo, donde se encuentran conque Dánae y Dictis han huído debido al acoso del tirano Polidectes, que ya había dado al joven Perseo por muerto.
También a Polidectes lo transforma en piedra y pone en el trono a Dictis (quien ya había sido rey antes de ser destronado por Polidectes).
Tras conocer por boca de su madre la historia de su nacimiento y el cruel tratamiento recibido por su abuelo Acrisio, marcha a Argos, pero Acrisio, enterado de su llegada, escapa a Larisa.
Por casulidad, más adelante Perseo participa en unos juegos celebrados en esa misma ciudad y al lanzar el disco lo hace con tal fuera que sin quererlo golpea a uno de los espectadores, que resulta ser su abuelo, cumpliendo así la profecía.

Tras este terrible incidente Perseo decide renunciar al trono de Argos, el cual intercambia con su tío Preto, reinando así en Tirinto.

Perseo entregó la cabeza de la gorgona a Atenea, quien la puso en su escudo (según algunas leyendas la égida de la propia Atenea estaba hecha con la piel de Medusa, a quien la diosa desholló) y se casó con Andrómeda con la cual tuvo seis hijos, los Perseides: Perses, Alceo, Méstor, Heleo, Electrión y Esténelo, y una hija: Gorgófene.
Sus hijos gobernaron Micenas, y según la leyenda su hijo Perses fue el antecesor de los persas.

Tanto Casiopea como Ceto, Perseo y Andrómeda, a su muerte, fueron colocadas en el cielo en forma de constelaciones: Casiopea, Cetus, Perseus y Andrómeda.

martes, 8 de noviembre de 2011

PERSÉFONE (PROSERPINA)

Perséfone ( en griego antiguo Περσεφόνη, Persephónē, "la que lleva la muerte") es, dentro de la mitología griega y romana, hija de Deméter (Ceres) y Zeus, es la esposa de Hades y por tanto diosa que reina en el inframundo, estando al mismo tiempo asociada a la primavera en su aspecto de doncella.

Perséfone recibía en un principio el nombre de Koré o Core ("doncella"), hasta que se convirtió en reina del inframundo. En mito del rapto de Perséfone es una alegoría sobre el ciclo de la naturaleza y también se asocia con antiguos ritos matrimoniales practicados en algunos lugares de Grecia que incluían un rapto simbólico de la novia por parte de su futuro esposo.


Hades, dios del mundo subterráneo, la secuestró mientras recogía flores acompañada de sus ninfas en el monte Etna.
Su madre, con ira y tristeza por la pérdida de su hija, provocó la esterilidad en la tierra y castigó a las ninfas que la acompañaban convirtiéndolas en sirenas por no haber intervenido.

Las cosechas se echaron a perder, el ganado, los animales e incluso los hombres se volvieron estériles, y el mundo sufrió una terrible hambruna.
Tras varios meses buscando a su hija desesperada e infructuosamente, Deméter se sentó en una roca del Ática, donde estuvo llorando durante nueve días seguidos.
Según la leyenda, sobre esta roca se fundó Eleusis, donde se construiría el santuario más importante dedicado a la diosa.
Céleo, rey de Ática, y su esposa Metanira, acudieron a reconfortar a la diosa, a quien tomaron por una pobre loca.
Por su amabilidad Deméter los bendijo concediéndoles dos hijos, Demofonte y Triptólemo, a quienes enseñó el arte de la agricultura.

Existen distintas versiones acerca de quién informó a Deméter sobre el paradero de su hija. Según algunas fue la ninfa Aretusa, según otras un pastor que había presenciado el rapto o Febo, el Sol, que todo lo ve; el hecho es que, en cuanto Deméter supo la verdad acudió al Olimpo para exigir a Zeus que interviniese.

Aunque en un primer momento Zeus argumentó que Hades no era un mal marido para Perséfone, la diosa siguió exigiendo el regreso de su hija y Zeus, incapaz de aguantar la agonía de la Tierra, y dándose cuenta de lo insostenible de la situación, quiso obligar a Hades a devolver a Perséfone, enviando a Hermes para rescatarla (en versiones anteriores es Hécate quien la rescata).


Hades la liberó con la condición de que no probase alimento alguno durante todo el viaje de vuelta, pero al mismo tiempo la engañó (en otras versiones Perséfone las come por propia elección, sin engaño alguno de por medio) y logró que se comiese seis semillas de granada, por lo cual debía volver al inframundo durante seis meses al año(en otras versiones las semillas son cuatro, dependiendo de la duración del invierno en el lugar donde se explicase el mito).
Otras versiones cuentan que estas semillas le fueron entregadas a Perséfone por Ascáfalo, siervo de Hades, a quien después Deméter transformó en lechuza como castigo (convirtiéndose esta en un animal portador de mala suerte).
Así Deméter debería pasar la mitad del año con su madre, en la tierra, y la otra mitad gobernando el inframundo junto con Hades. Cuando Deméter y su hija están juntas la tierra es fértil, mientras que los seis meses que pasa Perséfone en el inframundo la Tierra se vuelve estéril y fria. Fue durante su viaje para rescatar a Perséfone cuando Deméter reveló los Misterios Eleusinos.

Éstos eran una serie de ritos dedicados a Deméter (y a su hija Perséfone) en agradecimiento por la fertilidad de la tierra y por haber concedido la agricultura a la humanidad. Estaban relacionados con la vida terrenal y la vida tras la muerte, tránsito para el cual se preparaba a los iniciados.

Como hemos narrado, mientras Deméter buscaba a su hija Perséfone, habiendo tomado la forma de una mujer anciana llamada Doso, recibió la hospitalidad bienvenida de Céleo, el rey de Ática, y su mujer Metanira, a los que agradecida, bendijo con dos hijos, Demofonte y Triptolemo. Deméter planeó convertir a Demofonte en un dios, cubriéndolo y ungiéndolo con ambrosía, respirando suavemente sobre él mientras le sostenía entre sus brazos y su pecho, y haciéndole inmortal quemándolo sobre carbones al rojo vivo en la chimenea del hogar familiar cada noche, a espaldas de sus padres.

Deméter no pudo completar el ritual porque Metanira sorprendió una noche a su hijo en el fuego y chilló asustada, lo que enfureció a Deméter, quien lamentó que los estúpidos mortales no entendiesen el concepto y el ritual.

En lugar de hacer inmortal a Demofonte, Deméter decidió enseñar a Triptólemo el arte de la agricultura y, a través de él, el resto de Grecia aprendió a plantar y segar cultivos.
Triptólemo cruzó el país volando en un carro alado mientras Deméter y Perséfone cuidaban de él, ayudándole a completar su misión de educar a Grecia entera en el arte de la agricultura.
Deméter también habría convertido a Triptólemo en el primer iniciado en los Misterios Eleusinos.

Su culto tenía su santurio principal en Eleusis, en el Ática, allí donde habría sido hallada por Céleo y Metanira, y en los misterios eleusinos podían iniciarse hombres y mujeres de todas las clases sociales.
Estos misterios pretendían establecer una relación especial con los dioses y un conocimiento previo de la vida en el Más Allá y las personas que participaban en ellos estaban obligadas a guardar secreto acerca de los mismos. Por esa razón poco sabedos de este culto mistérico, aunque sí es seguro que existía un fuerte componente agrícola y sexual, además de una serie de misterios que permitían a los iniciados ciertos conocimientos sobre la vida después de la muerte. Una vez al año se celebrarban las Grandes Eleusinas, donde se iniciaban los nuevos candidatos y participaban todos los iniciados al culto.


Por su aspecto de "Diosa del Inframundo", estuvo prohíbido durante algunas épocas pronunciar el nombre de Perséfone, a la que se aludía con el nombre de Coré o diversos eufemismos. Cuando Ulises desciende a los infiernos se refiere a ella como "Reina de Hierro" y podría ser la Nestis que menciona Empédocles, filósofo y político griego del siglo V a.C.

Como reina del Hades solo mostró clemencia en una ocasión, cuando Orfeo descendió al inframundo y enterneció el corazón de sus soberanos tocando la lira para que le permitiesen recuperar a su esposa Eurídice, que había muerto tras ser mordida por una serpiente.
Hades y Perséfone le dijeron que concederían a Eurídice regresar a la vida, pero con la condición de que esta iría detrás de Orfeo en el camino de vuelta y él no podría volverse a mirarla hasta que hubieran salido del inframundo y estuvieran bajo la luz del Sol.
Orfeo guió a su amada con las notas de su lira por entre los oscuros senderos del Hades, pero cuando ya faltaba poco para alcanzar el mundo terrenal, no pudiendo resistir la curiosidad de si realmente Eurídice le seguía, Orfeo se giró, encontrando por breves momentos el rosto de su amada, que se desvanció para siempre


Otro mito (también relacionado con el ciclo anual de muerte y renacimiento de la naturaleza) en el que encontramos a Perséfone es el de Adonis, dios etermente joven y de gran belleza.

Existen varias versiones acerca del nacimiento de este dios, siendo la más extendida la que lo hace hijo de Mirra y el propio padre de ésta, que dependiendo de los autores es el rey Cíniras de Chipre, Fénix de Biblos o Tías de Siria (zonas de la que además es originaria el propio dios, que a menudo es asociado con el Dummuzi de la mitologías sumeria).

Mirra habría sido instigada al incesto por Afrodita por culpa de la presunción de su propia madre, Cencreis, que aseguraba que su hija era más hermosa que la mismísima diosa de la belleza.
Castigada por Afrodita a sufrir un amor incestuoso, Mirra primero intentó ahorcarse pero, sucumbiendo a sus deseos y aconsejada por su nodriza Hipólita recurrió a un engaño para yacer con su propio padre y tras emborrachalo se habría unido a él en la oscuridad durante doce noches, durante una de las cuales quedó encinta.
Su padre la habría descubierto en la última noche y, furioso, la habría perseguido con su espada, dispuesto a darle muerte si los dioses (en algunas versiones la propia Afrodita), compadecidos, no la hubiesen convertido en un árbol que lleva su nombre, cuya sabia aromática se asocia a las lágrimas de Mirra.

Al cabo de un tiempo la corteza del árbol se abrió, dando nacimiento a Adonis. Según algunas versiones fue el propio rey quien abrió la corteza con su espada o un jabalí que golpeó al árbol con sus colmillos.

Según Apolodoro sería hijo de Cíniras, Rey de Pafos (Chipre) y Metarme, hija de Pigamalión y sacerdotisa de Afrodita, mientras que Hesíodo menciona a Fénix y Alfesibea como sus padres.


Afrodita, embelesada por su belleza lo habría escondido en un cofre y llevado a Perséfone, a quien pidió que se lo guardase.

Pero cuando la diosa del inframundo, movida por la curiosidad, descubrió lo que guradaba el cofre tampoco pudo resistirse a los encantos de Adonis y se negó a devolverlo.

La disputa, arbitrada por Calíope, musa de la poesía épica y la elocuencia o por el mismisimo Zeus, se solucionó decidiendo que el joven pasaría cuatro meses del año con Perséfone, cuatro con Afrodita y los otros cuatro con quien él desease.
Algunas versiones atribuyen la muerte de Orfeo, hijo de Calíope, a una venganza de Afrodita por este arbitraje,ya que no consideró que el veredicto de Calíope satisficiese sus derechos. Así, Orfeo, tras perder a Eurídice, loco de dolor, se retiró al monte Pangeo, donde habría terminado siendo despedazado por las Ménades, que según esta versión lo habrían hecho incitadas por Afrodita.
Sin embargo, Afrodita, gracias a su ceñidor, habría convencido al joven de que pasase estos últimos cuatro meses con ella e incluso escatimase la parte del año que correspondía a Perséfone.
La diosa del inframundo habría incitado Ares, dios de la guerra y amante de Afrodita, diciéndole que esta ahora prefería a un mortal, y el dios, furioso y cegado por lo celos, se habría transformado en jabalí para, durante una cacería dar muerte al joven Adonis.
En otras versiones es Apolo, dios del Sol, quien se vengaba de esta manera por la ceguera que Afrodita había causado a su hijo Erimanto por verla desnuda mientras se bañaba.
Por cada gota de sangre derramada del cuerpo de Adonis nació una anémona o, según otras leyendas, una rosa, que habría sido la primera de color rojo cuando Afrodita la tiñó con su sangre al pincharse con sus espinas intentando cogerla.

Algunas leyendas mencionan una nueva disputa tras el renacimiento como dios de Adonis, que Zeus habría solucionando concediendo la compañía del joven dios a Perséfone durante la mitad sombría del año (invierno) y a Afrodita durante la mitad luminosa (verano).
Adonis es asociado a Dionisos y Osiris y algunas teorías sostienen que en su arquetipo encontró la cultura cristiana la prefiguración de la imagen de Cristo resucitado.
Perséfone es raptada en otra ocasión, cuando ya es reina del inframundo, por Piritoo, amigo del héroe Teseo, ya que ambos se habían prometido casarse con sendas hijas de Zeus.
Teseo habría escogido a Helena y Piritoo a Perséfone. La primera fue rescatada por sus hermanos los Dióscuros (Castor y Polux) mientras Piritoo y Teseo la dejaban al cuidado de Etra, madre del segundo, para secuestrar a Perséfone.
Hades habría recibido a ambos con fingida hospitalidad, invitándoles a un banquete, pero cuando se sentaron fueron incapaces de levantarse y las serpientes se enroscaron en sus miembros. Teseo fue rescatado por Heracles, pero el héroe no tuvo tiempo para liberar a Piritoo y éste debió quedarse alli para toda la eternidad.

Otro mito cuenta como Perséfone transformó a Mente o Menta, ninfa asociada al rio Cócito, en la planta que lleva su nombre al descubrir que su esposo Hades la cortejaba.

Algunas tradiciones atribuyen a Perséfone la maternidad de Melinoe (Μελινοε, "pensamiento oscuro"), diosa griega de los fantasmas que cada noche descendía a la tierra acompañada de un séquito de fantasmas.
Se cree que era adorada en los Cultos Órficos y estaba asociada a las ofrendas propiciatorias que se realizaban a los muertos. La leyenda atribuye su paternidad bien a Zeus, quien habría tomado la forma de Hades para seducir a Perséfone a orillas del rio Estigia o bien al propio dios del inframundo.

De la unión de Perséfone y Zeus (o de Zeus con Deméter), que otras veces el dios realiza transformado en serpiente nació también, según algunas tradiciones, Zegreo, un aspecto del dios Dionisos. Esta versión parece también ser propia de los Misterios Órficos.
Perséfone habría entregado a Zagreo a Apolo y los Curetes, quienes lo ocultaron en el monte Parnaso. Pero Hera, celosa ante una nueva infidelidad de su esposo Zeus, habría enviado a los titanes en su busca, quienes, después de encontrarlo, lo habrían despedazado, devorando sus miembros.
Apolo, o en otras versiones Atenea, habría logrado salvar el corazón de Zagreo, que entregaría a Zeus. Este último , según las diferentes versiones pudo haberse tragado el corazón de su hijo, haciéndolo renacer bajo la forma de Dionisos (o según otras versiones bajo el nombre de Yaco), o pudo hacer tragar el corazón a Sémele, quien habría sido la segunda madre del dios.
Según esta historia los titanes, entonces habrían sido eliminados por Zeus y de sus cenizas habría nacido la humanidad (hecho que explicacaba para los Misterios Órficos, el origen de la maldad del se humano).

Una enciclopedia bizantina del siglo X habla de una "Macaria", supuesta diosa de la muerte cuya paternidad atribuye a Hades y Perséfone pero no hay menciones previas de la diosa como hija de la pareja.


En cuanto al origen de Perséfone como diosa, se cree que su culto podría remontarse al período Neolítico he incluso hay quien la asocia a la "señora del laberinto" de Cnosos.
En la historia de Perséfone podemos ver reflejados, además del ciclo estacional propiamente dicho, los tres aspectos o edades de la diosa a través de Coré, como la doncella o ninfa, Deméter como madre y Perséfone en el aspecto de anciana o hechicera; o, si tenemos en cuenta el rescate por parte de Hécate a esta última sustituyendo a Perséfone como anciana/hechicera lo que aumenta las posibilidades de que su culto se remonte a épocas mucho posteriores, desde las que se rendía culto a la triple diosa.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EURÍNOME

Artwork © Jonathon Earl Bowser - www.JonathonArt.com

Eurínome es la Diosa Creadora, la Madre de Todas las cosas en el mito pelasgo (los pelasgos eran el pueblo que ocupaba Gracia antes de las invasiones jonias, dorias y aqueas) de la creación.


Posteriormente pasó a la mitología griega clásica como una de las Oceánides (hijas del dios Océano y la titánide Tetis).

Sin embargo su nombre significa "amplio gobierno", por lo que su etimológia apoyaría la afirmación de que era la Diosa Madre para los pelasgos.

Eurínome habría sido la creadora de la serpiente Ofión, (Όφίων, ‘serpiente’) hasta que éste la ofendió pretendiendo ser el creador de todas las cosas y ella lo arrojó a las oscuras cavernas situadas bajo la Tierra (lo que luego se llamaría el Tártaro).
Sin embargo, versiones posteriores eliminan el destierro de Ofión por parte de Eurínome y cuentan que am,bos reinaban juntos en el Olimpo hasta que fueron desterrados por Rea y Cronos.
Esta última versión habría sido bastante popular en la poesía órfica:

"Cantaba cómo la tierra, el cielo y el mar, una vez mezclados en una única forma, fueron separados unos de otros tras una disputa mortal, y cómo las estrellas y la luna y los caminos del sol no mantuvieron su lugar fijo en el cielo, y cómo las montañas se elevaron, y cómo los estrepitosos ríos con sus ninfas fueron creados, con todos los seres vivos. Y cantaba cómo en primer lugar Ofión y Eurínome, hija de Océano, tuvieron el dominio del nevado Olimpo, cómo por la fuerza cedieron su lugar a Crono y a Rea, y cómo cayeron a las olas de Océano; pero los otros dos gobernaban entonces sobre los benditos titanes, mientras Zeus, todavía niño y con los pensamientos de un niño, moraba en la cueva Dictea, y los Cíclopes nacidos de la tierra aún no le había armado con el rayo, el trueno y el relámpago, pues estas cosas darían fama a Zeus." ("Argonaútica", Apolonio de Rodas)

Licofronte (1191) nos cuenta que Rea era diestra en la lucha y de esta manera habría expulsado a la anterior "reina" del universo, Eurínome.

Eurínome tenía dedicado un templo en Arcadia, el cual era abierto solo una vez por año. Posteriormente su culto se fundió con el de Artemisa y con el de las tres Gracias, de las cuales se la hizo madre.

lunes, 24 de octubre de 2011

ÍNCUBOS Y SÚCUBOS

Súcubo viene del latín "succubus" (succuba="prostituta" succubare="yacer debajo") mientras que Íncubo procede también del latín "incubare" ("yacer encima").

Los íncubos y súcubos son espíritus demoniacos de carácter sexual, pertenecientes al imaginario popular y cuya creencia se generalizó durante la Edad Media, que mantendrían relaciones sexuales con los durmientes.
Según otras versiones los íncubos y súcubos son el mismo demonio transformado en hermosa mujer (súcubo), apariencia bajo la cual copula con un hombre y le arrebata el semen y luego se transforma en un varón (íncubo), dejando con esta forma preñada a una mujer (ya que según algunas creencias el demonio o los demonios no eran capaces de reproducirse naturalmente).
Los niños nacidos de esta unión serían más susceptibles a las tentaciones del demonio, deformes o contarían con habilidades mágicas (según una de las muchas leyendas acerca del nacimiento del mago Merlín, éste habría nacido de la unión de un íncubo y una novicia).
El tener hijos con retraso mental o alguna deformidad era señal de que uno o ambos padres eran demonios.
El tiempo que transcurriría entre que el súcubo copula con un hombre, roba su esperma y luego se transforma en íncubo para preñar a una mujer "explicaría" porqué el esperma del diablo es helado, según los más importantes tratados de demonología de la época.

Realmente, la figura de súcubos e íncubos se originó como explicación a las poluciones nocturnas y a la "parálisis del sueño".
En el campo médico psicológico se define "íncubo" como un sueño de contenido angustioso cuyas características principales son sensación de terror, angustia y asfixia; se tiene la sensación de estar completamente paralizado, acompañada de palpitaciones y sudor frío... pudiendo producirse poluciones involuntarias.
Este trastorno del sueño se asociaba en la antigüedad a la acción de seres demoniacos.

La apariencia de íncubos y súcubos varía, en general, tanto como la de los demonios. Suele representarse a los súcubos como mujeres seductoras. A menudo íncubos y súcubos son descritos con rasgos demoníacos, como cuernos, colmillos, alas o cola de punta triangular.
A partir del siglo XVI, la figura de un súcubo fuera de una posada indicaba que esta también funcionaba como burdel.

Según algunas versiones los súcubos femeninos no solo "roban" el semen de sus víctimas, sino que también absorben su energía, de hecho, según algunas leyendas una vez el súcubo ha elegido una víctima la visita todas las noches, absorbiendo su fuerza vital. De este modo, según los tratados de demonología podría adivirnarse que un súcubo visita a su víctima por las noches por el agotamiento físico que el hombre sufriría durante el día, pudiendo la influencia del "demonio" conducirlo incluso a la muerte.
También se consideraba que los íncubos y súcubos elegían sus víctimas preferentemente entre los miembros del clero (Paracelso consideraba los conventos de monjas verdaderos "nidos" de íncubos).

Los súcubos más conocidos (por los ya mencionados tratados demonológicos de la época, entre los que destaca el "Malleus Maleficarum" o "Martillo de las Brujas") serían Lilitu (Lilith) , Abrahel, Baltazo, Bietka, Filotano, Florina Vasordie y Mancierinio.
Lilith o Lilitu es la más conocida de todos los demonios-súcubos y a menudo fue considerada "reina" de estos ; realmente tiene su origen en un espíritu del viento perteneciente a la mitología mesopotámica, siendo acentuado por la mitología cristiana su carácter demoniaco (aspecto que ya poseía), y convirtiéndola la primera mujer de Adán, que habría renunciado a Dios al no someterse a su "marido" y se habría transformado en demonio femenino.
Se decía también que Lilith o Lilitu gustaba de seducir a los artistas para que la utilizasen como modelo en sus creaciones, especialmente en obras de motivos religiosos.

lunes, 3 de octubre de 2011

MORFEO


A pesar de que el dios del sueño "propiamente dicho" en la mitología griega era Hipnos, a quien más conocemos es a Morfeo, otra de las deidades oníricas.

Morfeo significa "creador de formas" pues era él quien daba forma a los sueños. Era uno de los Oniros, los mil hijos engendrados por Hipnos y Nix (la noche).
Morfeo se encargaba de inducir los sueños de quienes dormían y de adoptar una apariencia humana para aparecer en ellos, especialmente la de los seres queridos. Transmitía a los soñantes los mensajes de los dioses y se encargaba de vigilar el eterno letargo de su padre, Hipnos. Cuentan los antiguos poetas que por una puerta hecha de asta salían los sueños verdaderos y sanadores y por otra puerta construida en marfil las pesadillas y falsos sueños.
Se le representaba como un joven con un par de alas en las sienes y que en ocasiones portaba un cuerno mágico, una varita o una flor de adormidera con la que tocaba la frente de los hombres para dormirlos.
Los médicos griegos rindieron culto a Morfeo especialmente en los santuarios de los grandes oráculos y en los templos de Esculapio, dios de la medicina, donde era invocado por medio de complejos rituales donde se empleaban baños, ayunos, quema de inciensos, música y cantos que inducían al sueño. Los médicos griegos, además llevaban a sus pacientes a unos templos especiales en los que se podía dormir, y a través de los sueños recibían la curación o consejos curativos.
Muchos siglos después, el pionero de la psicología Sigmun Freud, descubrió el aspecto sanador del simbolismo de los sueños y además fue pionero en emplear la hipnosis, terapia que debe su nombre a Hipnos, el padre de Morfeo.
Morfeo era hermano de "Fantaso" dios de la fantasía, quien creaba las imágenes en la mente de las personas durante el día (mientras que Morfeo lo hacía durante la noche).
El nombre de la "morfina", fármaco que induce al sueño y se elabora a partir de la extracción de adormidera, debe su nombre a este dios griego de los sueños.
En la mitología griega se le asociaba también con las amapolas (plantas opiáceas de las que hoy en día se extrae la mortal "heroína"), y muchas veces se le representaba rodeado de ellas.
Se decía que vivía con su padre Hipnos y su hermanastro y tío Tánatos (la muerte "no violenta") en algunas versiones vivían en una caverna, a orillas del Estigia, mientras que en otras era un palacio de ébano.

domingo, 26 de junio de 2011

LA DAMA DE LOS SAÚCOS



El saúco (Sambucus Nigra ), del que existen diferentes variedades, tiene grandes poderes mágicos. Su nombre proviene del latín y significa "flauta", en clara alusión a la madera de este arbosto ramoso.
Las flores, las bayas y la madera misma se utilizan como base para numerosas pociones, hechizos y ungüentos.
Se dice que trae muy mala suerte utilizar la madera de este árbol para otro fin que no
sean varitas mágicas u otros útiles relacionados con la magia. Por eso, una casa de madera de este árbol nunca prosperará, y los muebles que se construyan se deformarán y romperán
fácilmente.
La estaca, con la que deberíamos matar a un vampiro, atravesando su
corazón, debería idealmente estar hecha con madera de saúco para mayor seguridad.
Se dice también, que Judas Iscariote se ahorcó en este árbol.
Cuenta una antigua leyenda que la Vieja Dama de los Saúcos, una mujer pequeña y
cojeante, vestida con una túnica negra como las bayas del saúco y de
pelo y chal blancos como sus flores, es la responsable de los poderes mágicos de este árbol.
Camina apoyada en un bastón retorcido, hecho con rama de saúco.
pero pocos la han visto realmente.
El maleficio de esta Dama se puede romper sí, al coger las ramas del árbol se dice:
"Vieja Dama de los Saúcos, dame por favor un poco de tu madera y, cuando yo
me convierta en árbol, te daré un poco de la mía".
El espíritu de la Dama de los Saúcos vive en todos y cada uno de estos árboles.
La figura de la Dama de los Saúcos procede de Dinamarca, al igual que el propio árbol.
En Alemania se honra su presencia quitándose el sombrero cuando se ve un saúco.
PROPIEDADES DEL SAÚCO:
En Cataluña se le considera el "Bon arbre" es decir, el buen árbol y se plantaba en las cercanías de los hogares humanos dados sus efectos saludables. El respeto que siempre se ha merecido el saúco ya viene desde el Neolítico, donde en principio se utilizaba como alimento, lo cual ya le otorgó una estrecha amistad con los primeros seres humanos. Posteriormente cuando el hombre trabajó la Tierra, el saúco ahondó más en esa amistad al comprobarse como sus raíces segregaban auxinas que enriquecían la vida vegetal, a la vez que repelía a diversos insectos, ratones, topos y otros roedores. Sus ramas eran y son nidos de variadas especies de avispas predadoras, que controlan la proliferación de otros insectos como pulgones, orugas etc.
Si a todo esto sumamos que ha sido utilizado como remedio medicinal para hombres y animales, eficaz como antiinflamatorio, contra resfriados y gripes, pues supone una ayuda excelente contra las enfermedades de tipo respiratorio y sus flores en infusión constituyen un buen sudorífico que contribuye a la curación de estos procesos. O si introducimos el vapor resultante de la cocción de un puñado de flores secas en nuestro oído, aliviaremos los dolores de oídos. Su corteza tiene un gran valor diurético, empleándose en aquellos casos en los que se hace necesario eliminar el exceso de agua acumulada en el cuerpo como reumatismo. Es eficaz contra el estreñimiento, para combatir las enfermedades hepáticas, para realizar enjuagues bucales contra la piorrea, para tratar las hemorroides, aplicando una loción con el jugo extraído por presión de las hojas tiernas, para curar o desinfectar heridas o quemaduras, aplicando sobre la zona afectada una cataplasma de sus hojas tiernas, para enfermedades oculares empleando una infusión con una cucharada pequeña de flores secas y restregando los ojos con una gasa o algodón, y muchos más recursos como sus hojas que son insecticidas y frotadas sobre la piel repelen las moscas. Para esta fin también se colgaban ramas de sáuco en aquellos lugares donde existían animales, como caballerizas y establos, con la intención de expulsar a moscas y otros insectos volátiles.
Sus frutos frescos y maduros se usan como laxantes y adelgazantes, para el tratamiento del dolor de garganta y de trastornos nerviosos producidos por el insomnio, la migraña, los dolores de cabeza e inflamaciones dolorosas, además, son ligeramente analgésicos. La infusión de flores vertida en el agua del baño le da a éste un valor refrescante, además, contribuye a eliminar las manchas de la cara o granos, rozaduras, inflamaciones, usándose para lavar hematomas, contusiones, torceduras, eczemas, y otras alteraciones de la piel como heridas, quemaduras, escaldaduras, forúnculos y sabañones.
Y si añadimos que sus flores son verdura comestible y sabrosa, cocida, rebozada o frita, y sus bayas sirven para hacer compotas y mermeladas, jarabes y vinos, tenemos a un ente arbóreo que con sus virtudes se debería considerar como un aliado de los hombres y no como se viene haciendo sistemáticamente, considerarlo mala hierba o maleza inservible, cortándose sin respeto alguno. Tal es la memoria de los hombres y su mal hacer con la Naturaleza.
Si en cambio, optáramos por mantenerlo presente en nuestras vidas y tareas, podríamos ver como, además de regalarnos su porte durante todo el año, en el solsticio de verano, por "Alban Heruin" observaríamos su radiante belleza, sus discos florales claros y luminosos que brotan del umbrío follaje.
A pesar de la patente enemistad de la sociedad materialista con el bello y útil saúco, a pesar de su condición de mala hierba, y de las "bestias del apocalipsis capitalista", tales como las talas discriminadas o indiscriminadas, el fuego, la concentración parcelaria, etc. Este arbusto consigue sobrevivir, en lugares más alejados de los hombres, pues tan poderoso ente no es fácil hacerlo sucumbir y desaparecer de la faz de nuestras campiñas. Su vitalidad es sorprendente, se le puede talar o quemar, pero él resiste y en pocos años ostentará todo su poderío de nuevo, como ave fenix, que resurge de sus cenizas. Sus frutos maduros a partir de Alban Heruin, es alimento predilecto de toda suerte de aves, que por otra, en perfecta simbiosis, esparcen sus semillas por los suelos favoreciendo su regeneración. Sin embargo, junto a él, sólo son capaces de existir otras plantas con costumbres similares tales como ortigas, zarzas y plantas trepadoras, ello se debe a que crea una espesura en sus pies bastante sombría, pero lejos de ser una plaga, aunque sobrevive a toda costa, nunca se ven bosques enteros de este ente arbóreo. Mas bien al contrario, pues como sibarita del suelo que es escoge para instalarse, los suelos profundos, ricos y húmedos, y en no pocas ocasiones coincide en gusto con el hombre instalándose en los mismos lugares que este. Fueron los españoles, los que lo llevaron y propagaron por América, donde se halla bien establecido en muchos países.
El saúco, se decía que producía alucinaciones poderosas, por lo que se utilizaba frecuentemente en las ceremonias arcanas destinadas a la profecía ya la adivinación.
Fue utilizado también con propósitos funerarios, y se plantó en las tumbas de algunos celtas. Se creía que si florecía el árbol, el alma de la persona que se hallaba enterado abajo el se encontraría feliz en la tierra de la juventud, en el "Tir na N’Og" de las leyendas celtas. El vino que se hacia con ellas se consideraba como el último regalo sagrado de la tierra, y solo debía ser bebido por los druidas o druidesas.. Se vertía también sobre los lugares sagrados, y las escasas víctimas humanas sacrifícales y voluntarias, lo bebían en los sacrificios para poder regenerar el cuerpo y el espíritu, una vez llegados hasta los dioses.
Con las influencias cristianas el sáuco perdió su carácter místico, benigno y útil y se le acusó de ser el madero en el que se crucificó al dios cristiano. A raíz de esta afirmación ha ido empeorando en su trato con los humanos, considerándolo desde entones, mera leña y fruto maléfico. O considerándolo brujas satánicas que han sido transformadas en saúcos, en contraposición a las hadas y elfos protectores de las leyendas paganas. Sus frutos en algunas regiones españolas se conocen como "uvas de bruja". Incluso el famoso Shakespeare, no pudo abstraerse de esa influencia cristiana y lo considera en una de sus obras como símbolo de desgracia, llamándolo "apestoso saúco". Ciertamente los capullos del arbusto, desprenden un olor característico y fuerte que a algunas personas, no habituadas a los olores silvestres, molesta, por ello se asocia, absurdamente a encantamientos, supercherías y brujerías varias. Aún hallamos más influencias del cristianismo entre los celtas, al respecto de este arbusto, pues ningún clan escocés o irlandés, en la actualidad, ni bretón, ni en la heráldica inglesa, gala o hispana tiene como emblema a un saúco. Quizás en la noche de los tiempos pudo haberlos, pero desde que se asoció a la muerte del dios cristiano e incluso a la muerte de Judas el Iscariote, no ha trascendido como planta emblemática.
(Las "Propiedades del Saúco han sido tomadas de http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/DISTRITODOCVIEW?url=/losceltas/doc/ruedacelta/arboles/13ruis.htm)